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Se recupera la población del MACA TOBIANO en la Patagonia

El zampullín tobiano, macá tobiano o pimpollo tobiano (Podiceps gallardoi) es una especie que habita en la Patagonia, sólo en la provincia de Santa Cruz. Fue descubierta en 1974.

Predadores

Los huevos y pichones del tobiano son predados por gaviotas cocineras. Se ha constatado que apenas dos de estas aves pueden arrasar con toda una colonia de más de 200 zampullines tobianos, arruinando los esfuerzos reproductivos de toda una temporada. En menor medida, la gallareta ligas rojas destruye también sus huevos y usurpa sus nidos. La trucha arco iris ha tenido una gran influencia en el declive de la especie en algunas mesetas como en el lago Strobel, y recientemente se ha comprobado la predación de nidos por parte del visón americano (Mustela vison).

Programas de recuperación del Maca Tobiano

Desde 2009, dos ONG pelean por su supervivencia y su lucha ha sido sindicada por instituciones internacionales como uno de los proyectos de conservación más importantes a nivel mundial. Aves Argentinas (AA) -la primera ONG ambientalista del país, que este año cumple 100 años de vida-, junto a Ambiente Sur, han logrado recuperar su población (a 800 ejemplares) con trabajos de campo in situ y guardianes de colonias (técnicos de campo) que acampan en las lagunas donde anidan y combaten a sus depredadores.

El proyecto de conservación, apostado en la Estación Biológica Juan M. Barnett, la primera en su tipo en suelo patagónico, estudia su biología y sus amenazas y traza estrategias de protección, monitoreadas por biólogos, naturalistas y voluntarios argentinos y extranjeros.

La creación, en enero pasado, del Parque Nacional Patagonia -52.000 hectáreas, donadas en gran parte por la Fundación Flora y Fauna Argentina -resultó en un impulso vital para preservar la especie, que nidifica en verano sólo en lagunas provistas de una planta flotante llamada vinagrilla, y en invierno migra- en un viaje nocturno, cuando merma el viento, de 1000 kilómetros y siete días de vuelo -hacia la costa atlántica, para guarecerse de las nevadas. “Es la primera vez que se crea un Parque Nacional para preservar a una especie y proteger los reservorios de agua dulce para la población local”, explicó Francisco González Taboas, de AA.

“El principal éxito del programa ha sido el control del visón americano mediante un método de trampas, especialmente diseñadas, que puede sentar las bases para un trabajo regional sobre esta problemática tan compleja para el medio ambiente”, dijo el naturalista Hernán Casañas, coordinador del programa Patagonia de AA.

Para los defensores de animales los métodos aún incruentos pueden suscitar controversia, ya que las trampas exterminan al visón de forma instantánea.

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“Este es un tema complicado y debe ser abordado con madurez por la sociedad. Las especies exóticas son la segunda causa de extinción de las especies, después de la pérdida de hábitat. Desgraciadamente, no existe otra forma de controlarlos que eliminándolos de la manera más humana posible. La ciencia y el ambientalismo piensan de manera similar. Los países más avanzados gastan millones para erradicar a las especies exóticas porque amenazan la diversidad biológica nativa. No hay términos medios, hay que elegir”, explica Casañas.

Pone como ejemplos el desequilibrio que produjo en Tierra del Fuego el castor, que está modificando el ecosistema, los ataques de las gaviotas cocineras a la ballena franca en la Península de Valdés, y el agotamiento de la fauna y flora en arroyos y lagunas con presencia de trucha arcoíris, una especie americana introducida con fines comerciales. “En el caso del macá, la trucha altera la condición del agua, destruye la vinagrilla y arrasa con su alimento. Donde hay truchas difícilmente sobreviven otras especies”.

González Taboas recuerda que temporadas atrás, un solo visón exterminó a una colonia entera de macaes.

¿Por qué son tan peculiares? “Para mí es como el oso panda criollo: es emblemático de la Patagonia, frágil y en la época reproductiva baila con su pareja para aparearse; son movimientos gráciles, de cinco patrones, sincronizados y muy elaborados”, describe. “Pero lo más importante es que estas aves son indicadoras de la salud ambiental del ecosistema”.

By | 2016-10-19T11:06:03+00:00 viernes, 21 Ago 2015|Patagonia, Turismo|

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Nacido en el año 72 en Buenos Aires, es Licenciado en Marketing de la Universidad C.A.E.C.E. de Buenos Aires y con Master en Dirección de Arte de CICE en Madrid. Productor, diseñador gráfico, diseñador editorial y webmaster. Desde 2005 trabaja en DIVERSIDAD VISUAL.

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