San Antonio Oeste, Río Negro – Lo que para muchos era chatarra flotante, para Carlos Muñoz siempre fue un sueño esperando su turno. Durante una década, este ex trabajador petrolero miró con determinación un viejo barco oxidado que descansaba cerca del puerto de San Antonio Oeste. Hoy, ese mismo casco abandonado es uno de los restaurantes más singulares de la región, con vista al mar y una historia que inspira.
Carlos tiene 47 años y pasó más de 20 trabajando en yacimientos de la Patagonia. Durante los turnos rotativos de 14 días seguidos en medio de la estepa, soñaba con cambiar de vida. “Siempre supe que quería tener algo mío, pero no cualquier cosa. Quería que tenga alma”, cuenta con orgullo mientras sirve café en la cubierta reformada de su restaurante flotante, bautizado «El Navegante».
El barco olvidado que nadie quería
El barco, de unos 30 metros de eslora, había sido abandonado hace más de 15 años. Muchos en el pueblo lo veían como un estorbo o una postal triste del pasado pesquero de la zona. Pero Carlos veía otra cosa: “Yo lo imaginaba lleno de gente, con música suave, luz cálida y olor a mariscos frescos”.
No fue fácil. Primero tuvo que comprarlo, luego obtener permisos, convencer a autoridades y vecinos, conseguir financiación y, sobre todo, aprender a transformar metal corroído en un espacio habitable. Todo sin dejar su trabajo en el petróleo. Durante años invirtió sus ahorros y días libres en reparaciones, soldaduras, diseño y trámites.
De sueño a realidad
Finalmente, en junio de este año, «El Navegante» abrió sus puertas (o escotillas). La propuesta combina cocina de mar con platos tradicionales patagónicos, y un diseño interior que respeta la esencia náutica del barco, con maderas recuperadas y detalles marítimos originales.
“Ver a las familias comer acá, escuchar los brindis, ver que los chicos se fascinan con el lugar… me hace sentir que valió la pena cada año de espera”, dice Carlos, que ahora sueña con sumar música en vivo y visitas guiadas al interior del barco.
Un nuevo faro para el turismo local
El restaurante ya se convirtió en un atractivo turístico para quienes visitan San Antonio Oeste, y vecinos que antes ignoraban el barco, ahora lo recomiendan con entusiasmo. “Carlos nos enseñó que los sueños grandes se construyen despacito, pero se logran”, dice Marta, una clienta habitual.
Hoy, ese viejo barco oxidado ya no está a la deriva. Tiene timón, rumbo y capitán.
Dirección y contacto:
IG: elbarcosao
🍹 Carta de cocteles
📍Güemes y 6 de Enero, Costanera San Antonio Oeste – Río Negro
✆2920284546
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