Por Bruno Sabella

La isla de Tierra del Fuego tiene magia. Es una tierra única, repleta de historias y leyendas. Es el territorio más austral de Argentina, el “fin del mundo.” En Tierra del Fuego se encuentra una pequeña ciudad llamada Tolhuin no muy conocida por muchos turistas, pero que merece la pena ser visitada. Es la ciudad más joven de las tres ciudades que componen la provincia y su nombre significa “corazón” en la lengua nativa Selknam. Por esta razón la localidad es conocida como “el corazón de la isla”.

Tolhuin se encuentra a 98 kilómetros de Ushuaia y en la cabecera Lago Fagnano, el más grande de la zona, el cual se extiende en dirección este-oeste por más de 100 kilómetros, desembocando en territorio de Chile. Tolhuin es un destino que ofrece diferentes propuestas para todos los gustos: avistaje de flora y fauna, senderismo, camping, entre otras actividades que ofrecen la posibilidad de estar en contacto con la naturaleza en su estado más puro.

Tholuin cuenta con una ubicación privilegiada, lo cual le ha otorgado algunos de los paisajes más bellos del sur argentino. Se encuentra en el límite de la cadena montañosa y la llanura de la isla de Tierra del Fuego, lo cual crea un microclima único y diferente a las otras ciudades de la provincia. En Tolhuin los cerros cordilleranos se combinan con hermosos lagos, mallines y turbales. Gracias a los diferentes senderos de Tholuin es posible acceder a una gran diversidad de paisajes naturales, tales como arroyos, lagunas, acantilados, así como también estupendos bosques.

Tolhuin también es un excelente punto de partida para visitar muchas de las estancias que del centro de la provincia. A pesar de ser una ciudad pequeña, cuenta con una oferta considerable de establecimientos para alojarse, tales como hosterías, cabañas, o campings. Tolhuin también ofrece otros servicios para los visitantes, tales como fábricas de dulces y artículos regionales, casas de té, así como también restaurantes, asadores criollos, entre otros.

Reserva Corazón de la Isla

Ubicada en la zona centro de la Provincia al norte del Lago Fagnano, es una de las reservas más atractivas que nos ofrece este lugar de la Patagonia. Fue creada en el año 1995 y se encuentra a 12 kilómetros desde Tolhuin. La reserva posee una gran biodiversidad y un valor or indiscutido en cuanto a la fauna y flora local. Por otro lado, la reserva comprende la parte del lago Deseado, la totalidad de los espectaculares espejos de agua y cursos de agua, así como también las islas e islotes de los lagos Chepelmut, Yehuin y Yakush. Es posible realizar una gran variedad de actividades, tales como pesca deportiva, avistaje de aves y caminatas. La reserva también cuenta con un sector donde es posible acampar.

Uno de los senderos más bellos de Tolhuin, el sendero “Laguna Negra”, invita a recorrer y apreciar paisajes bellísimos. Para poder realizar este trayecto es necesario ingresar a la reserva homónima, la cual se emplaza en el noreste del lago Fagnano. Al transitar este sendero se recorre un bosque de lengas y ñires, transitando también turbales. Es posible también observar una vista panorámica especular de toda la zona, conocida como la Península del Viento. Es un sendero de dificultad baja, con lo cual la caminata no presenta inconvenientes. El diseño del sendero nos ofrece dos opciones para iniciar el recorrido: en un solo sentido, desde cualquiera de los ingresos (estacionamiento o muelle); o de ida y vuelta, como circuito cíclico, utilizando el tramo costero y el del bosque, de esta manera no repetimos la senda.

Otro de las opciones que nos ofrece Tolhuin, es el llamado sendero “Cerro Jeujepen.” Es posible acceder a través de la Ruta Nacional N° 3 en dirección norte, luego de cruzar la cordillera de los Andes. Es una zona en transición, donde las montañas le van abriendo el camino a la meseta patagónica, de esta manera ofreciéndonos una gran diversidad y belleza de paisajes.

Un viaje a la provincia más austral de la Argentina no está completo sin visitar este bello rincón de la Patagonia, el “corazón de Tierra del Fuego.”


Nota Bruno Sabella – Fotografías Manuel Romarís