Lo generará un complejo en Ensenada. También sumará una planta para el tratamiento de las 1000 toneladas de basura que generan La Plata, Ensenada, Berisso, Magdalena y Brandsen.

La provincia de Buenos Aires sumará desde el lunes una nueva fuente de energía renovable: se trata de biogás, que generará el complejo sanitario de Ensenada e inyectará a la red eléctrica nacional 5 MW, suficiente para abastecer a unas 200.000 personas.

Así lo confirmaron a Infobae en la Coordinación Ecológica Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse), que cerrará definitivamente el vertedero a fines del mes próximo.

El complejo también sumará una planta para el tratamiento de las 1000 toneladas de basura que generan las localidades de La Plata, Ensenada, Berisso, Magdalena y Brandsen: se hará separación de residuos y lo que quede se transformará en un combustible que puede utilizarse, por ejemplo, en cementeras.

Estamos haciendo las últimas pruebas y creemos que el lunes ya vamos a estar abastaciendo a una población de 200.000 habitantes. Es parte del plan que suma otras dos operaciones similares en Norte III [el complejo ambiental de José León Suárez] y en González Catán, en La Matanza. En total, Ceamse estaría aportando al interconectado 25 MW de energía renovable”, indicó Marcelo Rosso, gerente de Nuevas Tecnologías y Control Ambiental de la empresa estatal.

Los proyectos son parte del programa oficial Renovar II, que incluye además otros 38 proyectos de renovables en territorio bonaerense con energía eólica y fotovoltaica.

El complejo de Ensenada requirió de una inversión de 12,5 millones de dólares e incorpora, como se dijo, una planta de tratamiento mecánico biológico (TMB). Esto significa que desde fines de marzo, las 1100 toneladas de basura que se generan en esa región serán primero separadas dependiendo de si son orgánicas o reciclables. Lo orgánico irá a unos espacios donde se airea el material, y luego será usado en los rellenos sanitarios de Norte III.

Por otra parte, el material reciclable se enfardará y se venderá, y lo que quede – se calcula que unas 200 toneladas cada 1000  – será triturado y utilizado para rellenar suelo.

“A lo que queda de la fracción seca se le hace un procesamiento y se genera un combustible que es similar a un papel picado. Se denomina combustible derivado de residuos y es utilizado, por ejemplo, por las cementeras”, explicó Rosso. Este material también puede ser utilizado en la tecnología de incineración o termovalorización que analiza la ciudad de Buenos Aires como tecnología para instalar en el distrito.

En el último paso, los residuos que no hayan podido ser utilizados (básicamente materiales inertes), serán enfardados con film y usados para la recuperación de canteras.

El relleno sanitario de Ensenada funcionó por casi medio siglo. A mediados de la década pasada, un planteo judicial de un grupo de ONGs derivó en el pedido de cierre del complejo. El caso llegó a la Suprema Corte bonaerense y los jueces avanzaron en un plan que, sin embargo, demoró debido a la imposibilidad de encontrar un sitio para instalar la planta de reciclado. Finalmente, la aceptó el municipio de Ensenada.

La ONG Nuevo Ambiente, una de las demandantes, celebró en su momento la orden de cierre del relleno y siguió buscando una gestión integral de los residuos en la región. Siguiendo esa línea, se opuso a la incineración en esa zona, y aún exige al municipio de La Plata la puesta en marcha del programa para la separación de los residuos.

“Los módulo más antiguos del relleno se desgasificaron con tecnologías establecidas por el Protocolo de Kyoto. El actual contrato y tecnología permitirá inyectar en la red 5 MW por 10 años y luego irá bajando. El contrato es por 20 años”, agregó Rosso.

La generación de residuos es uno los problemas más complejos que enfrentan las ciudades en el mundo. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se generan 17.000 toneladas de basura diaria, razón por la cual no puede aplicarse esta solución que trata el 100% de los residuos.

En enero del año pasado comenzó a utilizarse el último módulo disponible en el complejo Norte III, donde se tratan y entierran esos residuos. Por el momento, por el precio del dólar, la discusión sobre la termovalorización o incineración está estancada. A fines de diciembre del año pasado la justicia dejó sin efecto el amparo que frenaba la implementación de la reformada ley de basura cero en la ciudad de Buenos Aires que ya permite esta nueva tecnología.

Qué hacen otros países:

En los países europeos, en general, ya no se utiliza más la técnica del relleno sanitario o landfill, como sí sucede en las ciudades estadounidenses, especialmente por la falta de terrenos disponibles.

La mayoría de las ciudades experimentan entre 20 y 30 años de experiencia en la separación y reciclado de basura y los vecinos reciben fuertes multas por incumplimientos.

En Alemania, por caso, el modelo también obliga, por decreto a los fabricantes de envases a recogerlos y reutilizarlos después de consumidos. En Bruselas, Bélgica, mercados y supermercados han dejado de utilizar packaging y los productos se venden a granel.

“Hay que generar un conjunto de medidas progresivas, para no pasar del relleno a la incineración sin escalas intermedias. El abordaje tiene que ser integral y no es imposible de lograr, pero la política pública debe ir para ese lado, no buscar atajos“, indicó Andrés Nápoli, director de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

Las nuevas tecnologías que se quieren implementar en la Ciudad también podrían ser un riesgo si no cuentan con los controles necesarios.