Se trata de la mayor obra de ingeniería vial de la Ciudad, y el gobierno porteño no quiere dejar ningún detalle librado al azar. Por lo tanto, no resulta extraño que esta semana, cuando en algún momento se especuló que sería su fecha de apertura, en el Paseo del Bajo continuaran realizándose pruebas de resistencia de los materiales antes de su inauguración. Ahora será el turno de las pruebas de iluminación del futuro corredor vial para micros de larga distancia y camiones de gran porte que unirá el norte con el sur de la Ciudad a lo largo de siete kilómetros. El objetivo es analizar la infraestructura del corredor y realizar los ajustes necesarios, en caso de requerirlos. Se estima que al entrar en funcionamiento en horarios pico, es decir, entre las 9 y las 17, circularán unos 550 camiones y 50 micros por hora.

A fines de abril se hicieron las primeras pruebas de circulación de camiones y de lectura de las patentes. En ese caso, el objetivo fue analizar la resistencia de la carpeta asfáltica y del sistema de peaje Autopistas sin Barrera, free flow, que no requiere la detención de los rodados en las cabinas de peaje. A principios de mayo, en tanto, se realizó un simulacro de siniestro en esa vía rápida, en el que participaron todos los servicios de emergencias que dependen del gobierno porteño. En el accidente simulado participaron más de cien personas entre efectivos del cuerpo de bomberos de la Ciudad, en el que se destacó el Grupo Especial de Rescate (GER). También trabajaron agentes y oficiales de la policía porteña; de la Dirección General de Defensa Civil; Autopistas Urbanas (AUSA), y personal de Tránsito y de la Guardia de Auxilio y Logística de la Ciudad. En la hipótesis de siniestro también participaron cinco ambulancias y el helicóptero del SAME. Todo se desarrolló durante unos 45 minutos.